“En un casting buscamos a alguien que desafíe al escenario” Cristian Soto, coreógrafo de Maluma

“En un casting buscamos a alguien que desafíe al escenario” Cristian Soto, coreógrafo de Maluma

“En un casting buscamos a alguien que desafíe al escenario” Cristian Soto, coreógrafo de Maluma

 Coreógrafo, viajero incansable y ojo crítico en cada casting, Cristian Soto ha pasado de bailar frente a un espejo a liderar los shows de uno de los artistas latinos más influyentes del mundo. En esta entrevista nos cuenta cómo se construye un bailarín para conquistar escenarios internacionales.

¿Cómo empezó tu relación con la danza y cómo se ha construido tu camino como artista?

CS : Mi hermana estaba apuntada a clases de baile. Cuando mi madre se dio cuenta de que yo me había aprendido las coreografías y mi hermana no, nos cambió: me apuntó a mí y a mi hermana la quitó. A partir de ahí, me fui enamorando de la danza. Como cualquier niño, me miraba en el espejo y bailaba con cualquier canción.

Uno de los puntos de partida de mi pasión por la danza fue mi abuelo; él era bastante artista. Siempre desde la rama del flamenco, me cantaba canciones, me daba las palmas y me motivó mucho en el mundo del arte. A tal punto que me apuntaron a flamenco, y fue ahí cuando me di cuenta de que quería ser bailarín, y aún más viendo los programas de televisión y videoclips de Michael Jackson.

Y, a partir de ahí, supe que quería ser bailarín. Es muy complicado cuando un niño le dice a sus padres: “quiero ser bailarín”, sin saber por dónde empezar. Los padres suelen andar muy perdidos en esto, y uno mismo también. Pero, poco a poco, se van creando las relaciones; te vas dejando aconsejar por profesores y maestros y, al final, vas encontrando el camino poco a poco.

¿Dónde te formaste como bailarín y qué estilos han marcado más tu identidad artística?

CS : Empecé con una carrera de flamenco, que acabé dejando antes de entrar en la comedia musical. Hice varios musicales y me estuve formando en danza urbana y contemporánea, tomando clases en Londres, Nueva York, París, Barcelona y Madrid.

En todos lados donde iba, aprovechaba y tomaba alguna clase que otra y me formaba. Donde más me formé fue en Los Ángeles, que es donde estuve viviendo una temporada para ello.

¿Recuerdas tu primer casting como bailarín? ¿Cómo fue esa experiencia y qué aprendiste de ella?

CS : Uno de mis primeros castings fue a los 18 años. Me presenté para el cuerpo de baile de “Operación Triunfo” y recuerdo verme rodeado de bailarines mayores o al menos yo los percibía así. Probablemente era una cuestión de edad, pero me sentía pequeño e indefenso al estar frente a gente con tanta experiencia y seguridad, que sabía imponerse.

El siguiente casting al que me presenté fue para el musical “Chicago”, y me pasó exactamente lo mismo. Veía a todo el mundo muy grande, muy preparado, y yo no terminaba de encontrar mi lugar.

Fue en el tercer casting, para el musical “Hoy no me puedo levantar”, con canciones de Mecano, donde todo cambió. Buscaban perfiles muy diversos: bailarines más altos, más bajos, diferentes cuerpos. Yo, además, tenía muchos tatuajes, que en esa época no estaban tan bien vistos.

Fue ahí donde tuve la oportunidad de formar parte del musical durante dos años. Fue una experiencia increíble y, sin duda, marcó un antes y un después en mi carrera, abriéndome una puerta muy importante al mundo laboral.

¿Cómo llegaste a trabajar con Maluma?

CS : Lo que me pasó fue que, en una de las versiones que se hicieron de “Hoy no me puedo levantar”, se organizó un workshop para crear las coreografías del nuevo musical.

Uno de los coreógrafos, Carlos Rodríguez, que hoy es para mí una inspiración, un maestro y un amigo, se encargaba de la parte de flamenco. Creó un show muy bonito que se llamaba “Titanium”, que mezclaba hip hop con flamenco. Siendo pocos los bailarines de urbano que habíamos bailado flamenco, pude participar en este proyecto.

A partir de ahí hicimos una gira mundial con el show, lo que marcó un punto de inflexión. Más adelante, lo llamaron como director artístico para Got Talent España, y él contó conmigo como coreógrafo.

Así empecé, siendo muy joven, con 25 años. Ahora, con perspectiva, lo veo y pienso: “Wow, no tenía nada de experiencia, no sabía muy bien por dónde tirar en muchos momentos”. Pero salió bien. De este programa surgieron otros, y fui observando y aprendiendo muchísimo de la gente con más experiencia. Diez años después, ya estaba liderando proyectos de televisión y festivales, aplicando todo lo aprendido. A partir de ahí, también fui conociendo a más directores artísticos de otros programas.

Lo de Maluma llegó porque uno de los directores con los que trabajaba recibió la oportunidad de encargarse de su actuación en “Los 40 Music Awards” de Barcelona. Me habló del proyecto y me sumé al cien por cien.

Teníamos muy poco tiempo: en cuestión de días, había que montar un show de 7 minutos con 14 bailarinas, completamente estructurado y perfecto. Así que nos pusimos manos a la obra: me encerré en una sala de ensayo, empezamos a coreografiar, a construir cada detalle… y así nació el show.

Sinceramente, pensábamos que nuestro trabajo con Maluma terminaría ahí, porque muchas veces creamos shows para artistas internacionales que luego continúan con sus propios equipos. Pero, al terminar el proyecto, su productor se acercó y nos preguntó qué hacíamos el año siguiente. A partir de ahí, nos llamaron para coreografiar su World Tour.

Al final, una cosa te lleva a la otra, y si haces las cosas con ganas, con pasión y con mucho amor, al final funcionan.

¿Qué es lo primero que miras en un casting de bailarinas o bailarines para un tour o un espectáculo?

CS : Para seleccionar a las bailarinas y los bailarines, hay muchas etapas que pasar. Hay que tener en cuenta que no solo estoy yo, sino que hay mucha gente detrás: el director, la discográfica, los productores, los managers… hay una pila de personas que todas tienen que dar el visto bueno.

Para el casting de bailarinas de Maluma, al pasar mi filtro, más todos los demás, quedaban chicas que bailaban todas muy bien, eran todas un espectáculo.

Yo, personalmente, lo que buscaba para bailar con Maluma era un sex symbol.

Buscábamos a una leona en el escenario, que tenga una personalidad increíble, que baile muy bien. Que sientas que, encima de un escenario o delante de un estadio, se la va a ver. Es importante que tenga actitud y mucha personalidad. Me gusta mucho que tenga personalidad; no me gustan los bailarines robots, que parecen todos iguales.

Resumiendo, una persona que desafíe esa cuarta pared, que nos desafíe y que, cuando llega, dices: es esta.

¿Cuál es el error más común que ves en los bailarines durante una audición?

CS : El error más común es que lleguen sin creérselo.

Cuando entran pensando: “Uf, cuánta gente hay. Seguro que no me van a llamar”. Te miran y bajan la mirada o miran para otro lado, corriendo.

Ese es el error más común. Lo que buscamos es que nos desafíen. Que entren, te miren, te bailen y que provoquen algo.

Hablando de Maluma, lo que queremos es alguien que provoque sexualidad, sex appeal. Si fuera otro artista sería otra cosa, pero en este caso buscamos eso, así que necesitamos a chicas muy seguras.

Una vez seleccionado el equipo de baile, ¿cómo es el proceso de ensayos y preparación antes de salir de gira?

CS :  Al ser una relación España–Estados Unidos, Los Ángeles o Miami, que es la productora, son comunicaciones que tienen que hacerse de manera muy precipitada y rápida.

Nada más terminar el casting, ya dijimos a las 10 chicas seleccionadas que se tenían que quedar para ver a la modista que tomara sus tallas, y al equipo que crea los in-ears a medida.

En este tipo de shows no se puede hacer nada sin los in-ears. Son los cascos en los que te llegan todas las indicaciones del show. Por ahí pueden escuchar la voz de Maluma, los músicos, las indicaciones del stage manager. Si, de repente, van a soltar fuego, se les indica por ahí a las chicas para que tengan una distancia con el fuego, o si bajan una rampa sobre una plataforma, que tengan en cuenta que va a bajar la plataforma y que no puedan pasar por ahí.

Por lo tanto, es muy importante tener estos aparatos. Los bailarines, al movernos mucho, en el caso de las chicas, con los movimientos de pelo, se caen mucho. Por lo tanto, se tienen que hacer a medida para que encajen a la perfección.

Una vez tallas e in-ears listos, ya empieza el proceso de ensayos de coreografía.

¿Qué es lo que hace a un buen bailarín para concierto?

CS : Yo creo que lo que hace a un buen bailarín para concierto, para bailar en arenas o estadios, espacios muy grandes, donde hay gente muy lejos, es poder transmitir lo que transmiten los bailarines, por mil.

Lo que ayuda mucho es tener mucha noción del espacio y estar muy pendiente del artista.

Es muy importante saber cuidar al artista, por si, por ejemplo, se le enreda la ropa con los in-ears. Estar pendiente y saber ayudarle guardando actitud. Saber tener mil ojos para todo y, a la vez, brillar, hacer brillar al artista y hacer brillar el show.

¿Qué consejo le darías a los bailarines y bailarinas que sueñan con trabajar en giras internacionales o con grandes artistas?

CS : El mejor consejo que puedo dar es que sigan intentándolo, que no se rindan nunca. Porque uno nunca sabe cuándo le va a suceder.

Siempre ir a los castings a tope, creyéndoselo muchísimo y luchándolo, porque las cosas hay que luchar.

Y si se va a una audición, hay que ir con uñas y dientes para que te veamos. Habrá muchos no en la vida, evidentemente, pero dentro de todo esto siempre hay algún sí.

¡Así que luchen a tope y que se lo crean!

Cristian Soto nos recuerda que la danza es tanto pasión como disciplina, y que el camino de un bailarín se construye paso a paso, casting tras casting, ensayo tras ensayo. Desde su infancia frente al espejo hasta coreografiar los shows de Maluma, su historia demuestra que la perseverancia, la actitud y el amor por lo que haces son lo que abren las puertas de los grandes escenarios.

“Si haces las cosas con ganas, con pasión y con mucho amor, al final funcionan.”

Para todos los miembros de Casting.es que sueñan con trabajar al lado de grandes artistas en conciertos y giras internacionales: este es el momento de creer en ustedes mismos, ir a cada casting con toda la actitud y aprovechar cada oportunidad. Cada ensayo, cada audición y cada desafío puede ser la puerta hacia tu gran oportunidad en la música y el espectáculo.

 

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