«Sorolla», la luz y los colores del folclore

«Sorolla», la luz y los colores del folclore

«Sorolla», la luz y los colores del folclore

El Ballet Nacional viaja por España a través de los cuadros del pintor en un espectáculo dirigido por Franco Dragone.

Uno de los objetivos de Antonio Najarro cuando llegó a la dirección del Ballet Nacional de España fue recuperar el folclore, uno de los más ricos del mundo en cuanto a danza se refiere. La inspiración la encontró en la colección «Visión de España», de Joaquín Sorolla; un conjunto de catorce cuadros -encargo de la Hispanic Society de Nueva York en 1911- sobre distintas regiones españolas que le han servido, dice Najarro, de «base lógica y armónica para el espectáculo». Así surgió Sorolla, «un viaje por varias zonas geográficas de nuestra península -añade el coreógrafo- en el que se mostrarán las danzas más significativas del folclore junto a otras creaciones de danza clásico española, escuela bolera y flamenco». El viaje lleva a lugares como Castilla, Aragón, Navarra, Guipúzcoa, Sevilla, Galicia, Cataluña, Valencia, Extremadura, Elche y Ayamonte.

Compañeros de viaje

Najarro cuenta con unos prometedores compañeros de viaje: Franco Dragone, uno de los creadores del Circo del Sol, es el director de escena; el diseñador francés Nicolas Vaudelet firma el vestuario -inspirado también en los cuadros del pintor valenciano- , y el compositor valenciano Juan José Colomer ha creado la partitura. Para la coreografía, parte de la cual ha realizado él mismo, ha contado con Arantxa Carmona, Miguel Fuente y Manuel Liñán. «Quería coreógrafos jóvenes y que al tiempo tuvieran conocimiento, que se hubieran empapado de las raíces, de los estilos».

La danza folclórica es, aproximadamente, el 70 por ciento del espectáculo. «Yo la asimilo a la danza clasico española, a la escuela bolera. Hablo del folclore escénico. Desgraciadamente, se tiene muy abandonado incluso en los conservatorios, quiero pensar que por su dificultad y su exigencia. Precisa de una preparación muy, muy fuerte, y se llevan al máximo los movimientos». Cree que la idea que pueda tener la mayoría de la gente sobre el folclore y la creencia de que es un arte rancio, incluso su asimilación al régimen franquista, es un problema de «desinformación». «Por eso nuestra apuesta por Dragone, y que su firma se asocie al folclore». Pero no solo eso; el Ballet Nacional de España está haciendo un esfuerzo por transmitir a través de las redes sociales la imagen de modernidad que tiene el espectáculo.

Franco Dragone

Sobre el papel de Franco Dragone en este espectáculo, dice Najarro que «le ha dado, en primer lugar, una estética personal. A través de la luz, de las transiciones, se acerca a ese mundo de Sorolla que inspira el espectáculo, y que es lo que le da coherencia dramática. Franco se mostró entusiasmado cuando le hablé del proyecto. Vino a Madrid y tuvimos un trabajo teatral con los bailarines para conseguir que estos fueran más allá de los movimientos y a través de ellos lograran la expresión. La coherencia teatral del ballet viene precisamente de la figura, la personalidad y la obra de Sorolla, que es el nexo que une las coreografías». Estas conforman, concluye Najarro, «una recuperación, no una modernización de las danzas de nuestras danzas folclóricas».

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